Ayer mismo lo comentábamos. El fútbol se ha vuelto más justiciero si cabe y le está dando por vengarse de los que abren la boca antes de tiempo. El último en sacar su lucidez a pasear ha sido Dunga, el seleccionador de Brasil, que ha soprendido a propios y extraños con unas declaraciones en las que pide “respeto” para la verdeamarela y en las que considera injusto el ranking de selecciones de la FIFA, en el que España figura como primera clasificada actualmente.
Según el entrenador de la Seleçao, el citado ranking debería mirar más a la historia y menos al presente. Dunga recuerda los cinco Mundiales de su país, los cuatro de Italia y los tres de Alemania y compara las trayectorias de la selección española y la canarinha: “España fue campeona europea y nosotros de América. España no fue a los Juegos Olímpicos y Brasil conquistó el bronce”. Él mismo se contradice cuando hace referencia a los Juegos. Y es que mezclar la cita olímpica con la historia de la selección brasileña no es muy inteligente que digamos, ya que nunca ha ganado la Medalla de Oro, al contrario que ‘La Roja’, que la consiguió en el ‘92.
Pero eso no es todo. Por si fuera poco, el ex del Internacional comenta que “España nunca fue competitiva” y que “hay que ganar un Mundial para acercarse al nivel de selecciones como Brasil, Italia o Alemania”. También pide respeto para los suyos, mientras que él mismo, aunque asegure que valora y mucho la victoria de los nuestros en Viena, falta el respeto a los demás, peca de soberbia y arrogancia y refriega los cinco campeonatos mundiales por la cara de los demás combinados nacionales.
Lo que es lamentable es que este tipo, que desde que llegó al cargo de seleccionador ha llevado a su equipo a un proceso de autodestrucción de ideales e identidad, nos venga a decir que Brasil debería estar primera de la clasificación FIFA. Sí, claro…¿y qué más? Brasil no ha jugado un buen partido de fútbol desde hace unos cuatro o cinco años, así que si el señor Dunga quiere que su plantel lidere el famoso ranking, que se ponga las pilas. Pero con la cabeza cuadrada no se va a ninguna parte, y menos cuando intentas imponer el músculo, la fuerza bruta y la torpeza en la selección más grande de la historia, la que formó el equipo que mejor ha jugado al fútbol jamás.
Es muy triste lo de Dunga, y lo peor de todo es que no sólo lo pensamos nosotros, sino que también lo hace la mayoría de los hinchas brasileños. En el país sudamericano, pocos confían en el trabajo del Campeón del Mundo en el ‘94 y todos auguran un desastroso futuro para el conjunto que les representa internacionalmente. Por cierto, ese conjunto será partícipe de la Copa Confederaciones del 2009, en la que no sería de extrañar que se diera una final Brasil - España.
28 de Junio del 2008; Johannesburgo, Sudáfrica. Ahí nos vemos, Dunga.
Cosas Sencillas


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