No fue un partido espectacular, ni mucho menos. Aun así, al Sevilla no le hizo falta imprimir ese gran ritmo al juego, como suele hacer en sus partidos de casa. Los de Jiménez fueron superiores a un desconocido Villarreal, que pareció más bien un equipo de segunda mitad de la tabla antes que uno de los “grandes” del campeonato español.
El conjunto hispalense fue dueño y señor del partido durante los 90 minutos, controló la posesión del balón en todo momento y, si bien el choque acabó con victoria por la mínima de los locales, la cosa pudo haber terminado de forma bien distinta. Y es que en la segunda mitad, ya con el 1-0 en el marcador gracias al gol de Renato en dudosa posición (dudosa, pero correcta, ya que Renato está detrás del esférico cuando éste toca en la bota derecha del número 12), los sevillistas gozaron de numerosas ocasiones para sentenciar el encuentro. Pero ni Kanouté, ni Luis Fabiano, que entró sustituyendo al de Mali, tuvieron su día.
Sí tuvieron su día otros como Adriano o Navas, que fueron las principales armas del Sevilla en ataque. Romaric también rayó a un buen nivel, especialmente en el segundo periodo, momento en el que se encontró más cómodo y se convirtió en el jefe del centro del campo de los locales.
Los amarillos, que se vieron perjudicados por la autoexpulsión de Joseba Llorente, no crearon peligro en ningún momento del encuentro. Se mostraron poco ambiciosos y los Senna, Cazorla, Pires y compañía no supieron arrebatarle el esférico a sus rivales. Tampoco supieron generar oportunidades de gol y tanto Llorente, como Altidore y el Guille Franco fueron meras islas en las zonas cercanas al área de los rojiblancos.
La importante victoria cosechada en el día de hoy lleva al Sevilla a la tercera plaza, igualado a 30 puntos con el Valencia, mientras que los de Pellegrini caen a la cuarta posición, con un punto menos que ‘ches’ y ‘palanganas’.
Cosas Sencillas

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