Era el día para dar el gran golpe encima de la mesa. Tras haberse impuesto al Manchester United en Anfield y al Chelsea en Stamford Bridge, el Liverpool tenía la gran oportunidad de vencer en el Emirates y completar su triple contra los otros “grandes” de Inglaterra.
La cosa no empezó bien, ya que Van Persie hizo una de las suyas para anotar el primer gol; un tanto de una bellísima factura que ponía por delante a los de Wenger en el ecuador del primer periodo. Fue un mazazo para los reds, que veían como tendrían que remar contracorriente ante un Arsenal que podía matarles a la contra.
Pero este Liverpool ya ha demostrado en varias ocasiones que ha cambiado, es distinto. Sabe levantarse de los tropiezos, es capaz de remontar los partidos. Y eso fue lo que sucedió: un despeje de la defensa de los visitantes -”despeje”, pero con toda la intención del mundo- dejó a Robbie Keane frente a Almunia, que fusiló a bote pronto y puso la igualada en el marcador.
El tanto del empate les daba alas a los del Merseyside, que pudieron llegar al descanso con ventaja en el electrónico. No fue así, pero, de todas formas, llegaron buenas noticias para los de Benítez. Cesc Fàbregas se tenía que retirar del terreno de juego, lesionado tras un choque fortuito con Xabi Alonso. El líder de los gunners se marchaba y con él se iban las ideas a la hora de generar juego en el medio del campo. Por si fuera poco, Adebayor era expulsado en el minuto 62, al ver la segunda tarjeta amarilla tras propinar un golpe en la cara de Arbeloa.
El Liverpool tenía todo a su favor para llevarse la victoria: el contrario contaba con un jugador menos y el mejor de sus futbolistas estaba en el vestuario. Todos esperaban que los Gerrard, Alonso y Leiva se hicieran con el control del esférico y fueran encerrando al Arsenal en su área con el paso del tiempo. Nada más lejos de la realidad. Fueron los locales los que sacaron la casta y el coraje para salvar un punto en su propio estadio. La expulsión del togolés, como era de preveer, fue el punto de inflexión en el encuentro, pero de la forma que nadie esperaba: a partir de ese momento, la ambición de los de Anfield desapareció por completo y apenas consiguieron tirar a puerta en lo que quedaba de segunda mitad.
Sólo en los últimos minutos, el Liverpool fue capaz de darse cuenta de la chance que tenían para seguir mandando en la Premier. Era tarde; ni siquiera la entrada de Babel les ayudó. El ataque de los rojos, grises en el día de hoy, se mostró más inoperante que nunca y volvieron a parecerse, por una vez, al equipo que en estos últimos años desperdiciaba una oportunidad tras otra para acabar hundidos en el cuarto puesto de la clasificación.
Cosas Sencillas

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Diciembre 26th, 2008 a las 20:20
[...] PROTAGONISTAS - Después de los últimos tropiezos de los de Benítez (2-2 en casa ante el Hull y 1-1 en el Emirates el domingo pasado), los del Mersey necesitaban conseguir los tres puntos de [...]
Enero 10th, 2009 a las 21:35
[...] perder dos puntos de oro lejos de Anfield, tal y como hizo hace tres semanas en el Emirates ante el Arsenal. Esta vez fue en casa del Stoke, que se mostró como un rival más duro de lo que se preveía en un [...]
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