Al que le gusta el fútbol le es imposible vivir sin él. Da igual que sea un día, dos o tres: uno quiere siempre más y más. Ahora hasta el 3 de enero no hay nada más que rascar en la Liga BBVA, que baja el telón por las tan oportunas vacaciones de Navidad. Uno mira con muchos celos a Inglaterra y sus 52 encuentros navideños. Me he equivocado de Liga.
No puedo esperar hasta el 2009 para saber qué tal juega el nuevo Diarrá del Madrid o nuestro amigo Parejo. Tampoco saber si el Mallorca podrá darle un susto a este ‘Pep Team’ que se pasea por la Primera División sin nadie que le tosa. Mucho menos si Osasuna será capaz, espoleado por su contundente victoria frente al Getafe, de poner patas arriba el Sánchez Pizjuán.
Me revuelve la curiosidad saber si Juande se decidirá a sentar a Raúl, o si Robben volverá a hacer esos ‘correcalles’ por el terreno de juego. Saber si Llorente sigue liderando a un Athletic huérfano de fútbol o si el Deportivo de Lotina sigue escalando prodigiosamente en la tabla, también me llenarían de una profunda satisfacción.
Pero no. El calendario echa el cierre y a uno se le queda cara de idiota por no poder satisfacer sus necesidades balompédicas como Dios manda. Gerrard estará marcando goles en Inglaterra mientras Guti y cía estarán poniendo el arbolito (podría usar las estrellitas de sus codos como adornos). La que presume de ser ‘Mejor Liga del Mundo’ no puede quedarse dos semanas sin dar qué hablar, sin goles, sin polémica, sin fútbol. Es como si me quitasen mi droga: estos días se me hará infinitamente largos y no habrá chicles que puedan quitarme el ‘mono’.
Encima te enteras de que La Sexta va a regalarte 4 partidazos gratis y te alimentan la agonía. Así es imposible aguantar la espera…
El Jugador nº12 - 24.12.2008
Cosas Sencillas

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