El partido que Sevilla y Osasuna han disputado esta tarde se puede resumir con una sola palabra: tostón. Aburrimiento de principio a fin, eso es lo que ha sido. Ninguno de los dos equipos ha conseguido hacerse completamente con el control del esférico y apenas se pudieron ver ocasiones de gol en una primera mitad en la que ambos conjuntos practicaron un juego lento y con pocas ideas.
En la segunda mitad no cambiaron mucho las cosas. Ni Jiménez ni Camacho creyeron conveniente el introducir algún cambio en el terreno de juego. Pero apenas cuatro minutos después de haberse iniciado el complemento, Jesús Navas recibió el balón al borde del área y, sin pensárselo dos veces, lanzó un disparo cruzado ante el que Roberto no pudo hacer nada, poniendo de esta forma al cuadro local con ventaja en el marcador.
A partir de ahí, los hispalenses intentaron dormir, aún más, el encuentro, para así frenar los posibles intentos de Osasuna de igualar la contienda. Ambos equipos notaron el parón navideño en sus piernas y el ritmo volvió a hacerse más lento. El Sevilla, en vez de irse a por el tanto de la sentencia, como es de costumbre en el Pizjuán, especuló y terminó pagándolo caro. En el minuto 90, con el conjunto rojillo volcado al ataque, Masoud disparó desde el borde del área, y Pandiani, que pasaba por allí, desvió la pelota para introducirla en la meta de Andrés Palop. Así, los navarros encontraban un premio que, aunque no buscaron, se merecían, ya que ni uno ni otro hicieron méritos suficientes para llevarse los tres puntos.
Aun así, un minuto después del gol del uruguayo, los sevillistas estuvieron a punto de volver a adelantarse en el marcador, con un tiro de Kanouté tras un córner que se estrelló en el palo. El empate a última hora hace que la escuadra nervionense caiga desde la segunda posición hasta la cuarta, superado por Valencia y Real Madrid, mientras que el Osasuna, a pesar del punto conseguido, sigue como farolillo rojo de la clasificación.
Cosas Sencillas

Dejar un comentario