Las cosas han cambiado en Coruña, y mucho. Los años oscuros que el Deportivo vivió, tras su etapa más gloriosa, quedaron atrás. Fue justamente hace un año, cuando el conjunto gallego, que coqueteaba con el descenso, empezó su remontada hasta ganarse un puesto en la Intertoto, que posteriormente le llevó a la UEFA.
A diferencia de otros equipos, las cosas se hicieron bien en el cuadro coruñés. Se le dio confianza a un Miguel Ángel Lotina triste, pero a la vez inteligente, se confió en el grupo que había devuelto al Depor a las competiciones europeas y se realizaron un par de fichajes, como los de Omar Bravo y Diego Colotto, pensando en el futuro más próximo.
Suele pasar en el mundo del fútbol. Cuando las decisiones son tomadas por la presión y se construye un plantel “de paso”, sin ningún proyecto deportivo medianamente serio, la cosa no suele acabar bien. Cuando sucede todo lo contrario, se da confianza a los jóvenes y el proyecto futbolístico es interesante, el asunto puede acabar de forma espléndida, como está ocurriendo en Coruña.
No sólo el sexto puesto en la clasificación y el hecho de que estén vivos en la UEFA nos aportan esta sensación de confianza en la escuadra blanquiazul; la actitud que muestran los once hombres que el técnico vasco alinea cada domingo dicen mucho de este ‘Baby Depor’. En pocas palabras: el conjunto del noroeste sale a por la victoria en cada partido que disputa, sin contemplación alguna. Lo mejor de todo es que, lejos de esa imagen de Lotina, el entrenador se ha acoplado perfectamente en Riazor, sabe lo que le pueden ofrecer sus jugadores y conoce qué es lo que debe hacer en cada partido.
Sin ir más lejos, el encuentro de anoche en Getafe lo ganó el míster vizcaíno. Lo hizo al sacar a Juan Carlos Valerón al césped del Coliseum Alfonso Pérez, cuando el partido estaba empatado a un gol y se prevía un achuchón final de los locales en busca de la victoria. El canario saltó al campo con una única misión: moverse entre líneas y buscar la conexión perfecta con Bodipo que le diera los tres puntos a los suyos.
Así fue. A la primera que tuvo, Valerón dejó al delantero sevillano solo delante de Abbondanzieri, que derribó al atacante, provocando un penalti que Sergio materializaría para colocar al Depor en la sexta plaza de la tabla, por encima del Villarreal.
En enero, se terminará de ver el progreso del equipo gallego y si de verdad puede aspirar a algo más que el clasificarse nuevamente para la Copa de la UEFA. Y es que el Deportivo tendrá que vérselas ante el Sevilla tres veces de forma consecutiva: dos en Copa y una en Liga. Posteriormente, se enfrentará al Barça en el Camp Nou y al Madrid en el Bernabéu.
Cosas Sencillas

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Enero 11th, 2009 a las 2:41
[...] Enzo Maresca cuando restaban cinco minutos para el intermedio. Parecía que este Depor renovado en actitud y juego se terminaría de merender al conjunto andaluz en la segunda mitad. Pero algo pasó en el [...]
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