José Mourinho no es un entrenador atrevido y no es reacio a firmar un empate, incluso sin goles, cuando tiene ocasión de hacerlo. No es nada nuevo. Lo que esta noche demostraron los hombres que el portugués dirige sobre el césped de San Siro se ajusta a esta forma de pensar. Y es que el Inter no puso en apuros al Manchester United en ningún momento, a pesar de que disputaban el encuentro de ida de los octavos de final en su casa, ante su público.
Fue el United de Ferguson el que tomó el control del partido desde el primer momento. Un participativo Cristiano Ronaldo, que llegó a gozar hasta de cuatro ocasiones para convertir, fue el jugador más destacado del primer tiempo en un equipo inglés que presentaba un esquema un tanto conservador en el día de hoy, con Wayne Rooney y Carlos Tévez esperando su oportunidad en el banquillo.
Sin embargo, ya conocen ustedes que lo que importa a la hora de la verdad es lo que se hace con los jugadores que conforman el once inicial y no a cuántos delanteros o centrocampistas ofensivos se les hace partícipes del espectáculo. En este sentido, el Manchester también se impuso a los italianos. Los de Ferguson no sólo dominaron al Inter, sino que llegaron a poner cerco a la meta defendida por Julio César, que a la postre se convertiría, una vez más, en el héroe de los nerazzurri.
El cuadro de Milán intentó, no obstante, encarar la segunda mitad de manera distinta. A los negriazules se les vio con algo más de empuje y ganas e incluso disfrutaron de alguna que otra ocasión de gol. Pero había algo que no funcionaba en los locales; con un Ibrahimovic desaparecido, era Adriano el que ponía más empeño a la hora de generar y finalizar las pocas oportunidades de gol de las que disfrutaban. Entre esas estaban los de Mourinho, cuando el club de Manchester se propuso salir con ventaja del Giuseppe Meazza y volvió a poner en serios apuros a Julio César, que sigue demostrando que está en el mejor nivel de su carrera deportiva y que ya se encuentra, posiblemente, a la altura de grandes guardametas como Buffon o Casillas.
Entre dominio de los británicos y timidez de los transalpinos, el encuentro concluyó en tablas. Ambos dejaron los deberes sin hacer y esperarán a la batalla de Old Trafford para tumbar a su adversario en la que es la ronda de octavos de final más interesante de todas. En Inglaterra, el Inter contará con la ventaja de que, si consigue marcar, el United tendrá que hacer dos tantos para pasar a cuartos. La desventaja podría ser más decisiva aún; los de Moratti necesitan la victoria como sea, porque la historia, la afición y el escudo lo piden a gritos, y un nuevo planteamiento conservador y cobarde les dejará, de seguro, fuera de la Liga de Campeones.
Cosas Sencillas

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Febrero 26th, 2009 a las 20:11
[...] ya que fue el Inter, y su entrenador, el que creyó que el rival con el que se veían las caras el pasado martes en el Meazza no era más que una versión mejorada de un Siena o un [...]
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