Pudo ganar cualquiera; el empate fue justo. Eso es lo que se puede leer en cualquier diario deportivo, sea este español o francés. Olympique de Lyon y Fútbol Club Barcelona empataron a un gol en el estadio de Gerland en un encuentro en el que los locales dominaron ampliamente en el primer tiempo, mientras que los visitantes lo hicieron en el complemento, sobre todo después del gol de Henry, que igualaba en el minuto 69 la apertura de Juninho, propiciada cuando sólo habían transcurrido siete minutos de partido.
El tanto del brasileño, tras una falta en la que la inseguridad de Valdés volvió a jugarle una mala pasada al Barça, cambió por completo el duelo entre franceses y españoles. Los de Puel se hicieron con la posesión del esférico y no dejaron a los de Guardiola practicar el juego que tanto les gusta y que tan buenos resultados les ha traído a la escuadra blaugrana en la presente temporada.
Un Benzema muy activo se movió por toda la línea de la zaga culé, volviendo locos a los defensas rivales, especialmente a Márquez. Karim fue el mejor hombre de los lioneses, que pudieron haberse ido al descanso con mayor ventaja en el marcador. Cabe destacar que el equipo local jugó con 12 jugadores durante los primeros 45 minutos, ya que el colegiado alemán Wolfgang Stark completó una actuación lamentable con la que permitió la dureza de los galos, a la vez que castigó cualquier tipo de entrada de los catalanes.
En el segundo tiempo todo cambió. La charla que Guardiola dio a los suyos en el vestuario parece que surtió efecto, ya que el Barça recordó repentinamente lo que debía hacer en el césped de Gerland. Comenzaron a aparecer los Xavi, Eto’o, Henry o Alves y las oportunidades empezaron a llegar. El técnico rival, al parecer, tenía muy estudiado los automatismos y el estilo de juego de sus contrincantes en la noche de hoy. Lo que, por lo visto en el tapete, no conocía Puel era la estrategia que el conjunto español ha utilizado en sus saques de esquina durante años; se bota el córner, Márquez peina en el primer palo y alguien, libre de marca y aprovechando la inercia, agresividad o torpeza de la retaguardia contraria (llámenlo como quieran), queda solo en el segundo poste y remata a placer. Raro es que este señor no se diera cuenta de este asunto con lo que a él le gusta el balón parado. “Toma balón parado”, debió pensar Thierry Henry.
De ahí al final fue el Barcelona el que pudo llevarse el triunfo. La seguridad y confianza que el Lyon había mostrado hasta entonces desapareció en menos de lo que canta un gallo. El balón comenzó a moverse cada vez más rápido y cada vez duraba más tiempo en los pies de alguno de los Xavi, Touré o Keita. No obstante, en medio del acoso de los visitantes, Guardiola y los suyos cometieron un nuevo error: dejaron que el equipo galo enfriara el partido cuando más le convenía a ellos. Eso terminó con cualquier esperanza de victoria para los de la Ciudad Condal y, como si la ambición se hubiera quedado en Cataluña, ambos firmaron tablas allá por el minuto 80 de encuentro y decidieron dejar todo para la vuelta en el Camp Nou.
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Marzo 11th, 2009 a las 13:10
[...] tiene que ganar en el Camp Nou ya que el empate a cero inicial clasifica a los azulgrana tras el empate en Francia de la [...]
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