24 años ha tardado el Athletic de Bilbao en volver a la final de su competición preferida, la Copa del Rey. Lo consiguió eliminando al Sevilla en un partido de vuelta que se empezó a jugar cuatro días antes de que el colegiado hiciera sonar el silbato inicial. Primero, con la euforia adelantada y desmedida que se percibía en la capital vizcaína y segundo, con el cruce de declaraciones entre ambos bandos, en el que el presidente del club andaluz, José María Del Nido, se erigió como protagonista con su ya famosa frase de “nos comeremos al león, de la melena hasta la cola”.
Por lo que pudimos ver esta noche, parece que fueron los leones los que se separaron de las columnas y se comieron a “su dueño”, el temido Hércules.
Lo hicieron desde el comienzo, dejando a un lado la especulación y dando paso al más puro espectáculo característico de este histórico torneo. En el cuarto minuto de partido, Javi Martínez ya había conseguido batir a Palop y el marcador global de la eliminatoria daba el pase momentáneo a la final a los bilbaínos. Lejos de lo que se podía esperar, los de Caparrós no se encerraron atrás para verlas venir, sino que intentaron que el Sevilla no se hiciera dueño del esférico y terminara acorralándolos en su área.
El cuadro hispalense no tenía el día y un Romaric bastante participativo no encontraba soluciones cuando conseguía traspasar la línea divisoria y hallaba una posición más o menos cómoda para efectuar el último pase. El plantel de Jiménez terminó completando un primer periodo lamentable en el que tiraron las semifinales a la basura. Llorente y Toquero, en sólo dos minutos (34′ y 36′), sentenciaron el choque y pusieron a los suyos con una clara ventaja de 3-0 antes de llegar al intermedio.
Se esperaba la resurrección de la escuadra sevillana en la segunda mitad. Jiménez, que había sustituido a Fazio por Luis Fabiano a la media hora de juego, dio entrada a Capel por Adriano, con la intención de ensanchar el campo e intentar penetrar en la ordenada zaga local a través de sus costados. Iraola y Koikili frenaron una y otra vez las internadas de Navas por la derecha y del almeriense por la izquierda, mientras que un desorientado Kanouté se mostraba impotente ante la aguerrida defensa de los de casa.
Tardó mucho el Sevilla en convertir el encuentro en lo que quería: el Athletic encerrado atrás, esperando para resolver en algún posible contrataque, mientras que los visitantes controlaban el balón y disponían de las mejores ocasiones. No obstante, el equipo sevillista dejó una mala impresión y pareció no poder ofrecer más que el rival; los del sur, tal y como ha declarado su entrenador al término de la partida, no le han “cogido el pulso al partido” y no han “merecido pasar a la final” en ningún momento.
Al César lo que es del César, dicen. En el último tramo de la contienda, Aitor Ocio derribó a Squilaci en el interior del área de los vascos, cometiendo un claro penalti sobre el jugador francés. Mejuto, totalmente desbordado por la presión ejercida por la afición del Athletic durante todo el encuentro, no se atrevió a señalar la pena máxima. De haberla convertido, el Sevilla habría tenido tiempo de sobra para intentar al menos anotar el segundo tanto, lo que le hubiera dado el pase a la finalísima de Mestalla.
Sin embargo, no hay excusas que hoy puedan justificar la derrota de los de Nervión. Sus rivales fueron superiores en todo momento y merecen estar en Valencia el próximo día 13 de mayo. Su adversario será el Barça, que empató con el Mallorca esta misma noche y se aseguró el otro puesto que da derecho a luchar por el preciado trofeo.
La historia le debía una al Athletic y se la ha devuelto. En la final de Mestalla, tendrán la oportunidad de volver a escribir su nombre en el palmarés del torneo del que habían sido dominadores hasta hace unos años. Curiosamente, se la jugarán ante el Barcelona, actual “Rey de Copas” con 24 títulos, uno más que los de Bilbao en la final en la que el cuadro culé prolongará su reinado o el vizcaíno terminará por decir que vuelve a ser un grande.
La final perfecta. La final de la Copa del Rey.
Cosas Sencillas

Marzo 5th, 2009 a las 22:45
Un partido de futbol, ademas de por calidad y buenos jugadores, basicamente se decide por los coj* de los jugadores, y ayer el resultado fue corto para segun los huevos demostrados en el cesped.
El athletic no es gran cosa, pero lo peor es que el sevilla lo es menos, en partidos importantes hemos perdido ese instinto ganador que nos implico Don juande ramos.
Como todos sabemos…vuelta a la rutina….