Si quisiéramos situar el partido de esta noche en un contexto histórico-futbolístico tal vez no podríamos. La eliminatoria entre Panathinaikos y Villarreal es contemporánea, nueva, del siglo XXI. Nunca se habían enfrentado griegos y españoles, ni en la Liga de Campeones, ni tampoco en la Copa de la UEFA. Además, en la prensa deportiva se señala en el día de hoy que nunca un equipo español pudo ganar al PAO en Grecia.
Si volvemos a intentar hacer una llamada a la historia del fútbol para que nos cuente algo del enfrentamiento entre verdes y amarillos, nos encontramos con dos conceptos: el infierno griego de los ‘90, venido a menos en estos primeros años del nuevo milenio y el pequeño, modesto y ambicioso conjunto del levante español que maravilló a todos en el 2006 y que estuvo a punto de colarse en la finalísima ante el Barcelona.
Muchos dicen que, cuando se acaba la fase de grupos de la Champions y la competición adquiere el formato de la vieja Copa de Europa, las eliminatorias, los partidos clave hay que ganarlos enseñando la camiseta, mostrando la identidad y las armas que en el pasado pusieron el nombre del club en cuestión en la escena del balompié internacional.
No obstante, la del Villarreal no tiene apenas manchas de batallas contra los más grandes del viejo continente. La del Panathinaikos tampoco y eso es un punto a favor. El cuadro castellonense tiene que encontrarse a sí mismo y a su juego si quiere pasar a cuartos de final y repetir el sueño que hace tres años no estuvo lejos de cumplirse. Hay que enseñar lo que se mostró para llegar donde se llegó, así de simple.
Sin embargo, el equipo ha cambiado mucho desde entonces y son pocos los hombres que estuvieron en El Madrigal ante el Arsenal y que siguen enrolados en las filas del ‘Submarino Amarillo’. El plantel podría decirse que ha mejorado sin perder la personalidad y en la actualidad está formado, como en aquella época, por una mezcla de jóvenes técnicos y ambiciosos y de veteranos ganadores. Diego López, Godín, Senna, Cazorla, Ibagaza y Rossi son buena prueba de esa mezcla de valores.
Ni siquiera la posible baja de Robert Pires debería desanimar a los de Pellegrini. El Villarreal es mejor que el Panathinaikos, pero hay que demostrarlo en el campo. La escuadra levantina se juega hoy buena parte de su futuro; si quiere seguir aspirando a ser un grande de España y, quién sabe, de toda Europa dentro de algún tiempo, hay que vencer y convencer en el Olímpico de Atenas.
Cosas Sencillas

0 Comentarios para esta entrada
1 Trackbacks para esta entrada
Marzo 11th, 2009 a las 3:14
[...] del partido, comentábamos que el plantel de Pellegrini tenía que buscarse a sí mismo y tratar de encontrar ese fútbol que tanto le caracteriza y que le hizo meterse entre los cuatro mejores de Europa hace [...]
Dejar un comentario