Ya no hay excusas. Manuel Ruíz de Lopera tiene la oferta que esperaba para vender el paquete mayoritario de acciones del Real Betis Balompié. La proposición viene a cargo del jeque Humaid Bin Rashid Al Nuaimi, emir de Ajmán (uno de los siete emiratos que conforman los Emiratos Árabes Unidos), que estaría dispuesto a abonar la suculenta cantidad de 90 millones de euros para convertirse en el nuevo dueño del club sevillano.
Hasta el día de ayer, todo eran rumores y especulaciones. No había nada confirmado y parecía que el interés del jeque árabe se podría ir diluyendo con el paso del tiempo, como ocurrió en anteriores ocasiones con otros pretendientes. Sin embargo, los representantes del monarca emiratí ratificaron ayer lunes lo que se había venido publicando en las últimas semanas; el empresario de Dubai pretende comprar el Real Betis y se reunirá a principios de abril con Lopera, en Londres, donde esperan empezar a “cerrar el asunto”.
Después del ’show’ de BSport del pasado verano, protagonizado por el propio Lopera, o la eterna polémica con Luis Castel, ha llegado el momento de que el máximo mandatario de la entidad verdiblanca tome una decisión final con respecto a si quiere o no dejar de llevar las riendas del conjunto de Heliópolis. La oportunidad es magnífica para el empresario sevillano. En caso de aceptar, podría salir del club dejándolo en manos de alguien que daría todo por llevarlo a lo más alto y que no tendría reparos en soltar la pasta a la hora de fichar jugadores de renombre. En otras palabras; saldría por la puerta de delante y no por la de atrás, dejaría su puesto a tiempo y podría dejar un buen recuerdo entre los seguidores del Betis.
Los hinchas verdiblancos ya se frotan las manos. Si bien muchos de ellos saben que la venta de su equipo a un gran capital extranjero no tendría cabida en la “moral futbolística”, la afición bética está tan harta de los malos resultados que apenas puede pararse a pensar en lo que es éticamente correcto y lo que no lo es. Están seguros de que con el jeque llegarían nuevos éxitos, o, al menos, dejarían de ser un conjunto mediocre que año tras año lucha por evitar el descenso a la Segunda División.
El negocio sería satisfactorio para todas las partes. Para el posible comprador, porque, según dicen sus representantes, “le encanta la ciudad de Sevilla y la afición del Betis”. Para la hinchada, porque el sufrimiento podría dar paso a una nueva época llena de victorias. Para el actual dueño, porque cumpliría con lo que prometió en su momento y obtendría el reconocimiento de la gente; seguiría siendo el mejor presidente de la historia del club, hasta que otro lo supere.
Eso sí, que nadie piense que la cosa será tan fácil como parece. Las posturas se acercan y todo parece marchar en buen rumbo, pero es ahora cuando aparecerá la lucha de egos, que podría convertirse en un gran handicap para que la operación llegara a buen puerto. Y, si hablamos de egos, el de Manuel Ruíz de Lopera es uno de los más grandes que conocemos.
Cosas Sencillas

Mayo 15th, 2009 a las 21:55
pues seria fenomenal que lopera se fuera x que de verdad que el betis tendri que ser cm el barça o el madrid.