Bolivia le dio un auténtico baño de fútbol a Argentina, en La Paz, donde se impusieron por un contundente 6-1 al equipo de Diego Armando Maradona. Algo más de 40 horas han pasado desde que el partido terminó y, como no podía ser de otra forma, los variopintos comentarios acerca del encuentro inundan la prensa deportiva.
El seleccionador dijo que la altura no era excusa alguna. Claro está, el fue uno de los defensores a ultranza del fútbol a miles de metros del nivel del mar cuando la FIFA lo prohibió. Ahora, decir que perdieron por culpa de eso sería, no sólo una contradicción, sino ridículo.
Messi también habló del tema y, aunque repitió las palabras de su entrenador, señaló que “no se puede jugar en La Paz”. Pues si no se puede jugar, no juegues, así de claro.
Aquí empieza lo bueno. El último que se ha subido al carro y ha hablado sobre el tema en cuestión ha sido Fernando Signorini, preparador físico de la albiceleste, que ha declarado que está “convencido de que un jugador puede morir en la capital boliviana”. Las palabras de este señor no nos provocan pena, ni ningún tipo de enfado, sólo la más sonora carcajada.
O sea, que la altura provocó que los jugadores argentinos hicieran el ridículo en el terreno de juego, mientras que los chilenos se impusieron al mismo rival y en el mismo estadio por 1-3. Algo no cuadra ahí. Para mí que fue Bolivia la que les dio un soberano repaso del que Argentina debería aprender, y mucho. En vez de quejas inútiles y excusas patéticas, deberían detenerse a reflexionar sobre qué es lo que falló.
A lo mejor el seleccionado argentino no está compuesto por once dioses imbatibles, sino por futbolistas normales y corrientes, de los que muchos de ellos no están ni al primer nivel, ni al segundo, ni al tercero.
De todas formas, ya sabemos cómo son por allí y somos conscientes de que nunca aceptarán una derrota.
Nunca.
Excusas hay miles, millones, y para ellos el acudir a ellas es algo usual y casi legítimo. En caso de que, por cualquier casual, no exista ninguna de ellas, siempre se puede recordar que hace tres millones de años ganaron dos Mundiales y perdieron otro en la final y que desde entonces ni siquiera se han acercado a ser el mejor combinado nacional del mundo.
Decir que la altura hace que Bolivia se convierta en una escuadra superior a Argentina es como decir que Rusia puede ganarle a cualquiera en su campo, por el simple hecho de que están mejor acostumbrados al frío, o como decir que los africanos parten con ventaja en la Copa del Mundo, ya que se disputa en verano y muchos de los encuentros se juegan bajo un asfixiante calor.
¿Quieren seguir buscando excusas y cerrar los ojos ante la realidad? Pues todos los demás estaremos encantados, porque, de seguir así, nos harán un gran favor y nos quitarán de en medio un gran rival para Sudáfrica 2010. Si la albiceleste quiere pelear ese trofeo, tiene que empezar a mirarse a sí misma a la voz de ya.
Un último apunte, para responder a Signorini y a muchos aficionados del país del tango. La Bolivia del miércoles derrotaría a ese grupo de jugadores que se arrastraron por el verde en cualquier situación; pasaría por encima de ellos en el llano, en la playa, en el Everest y en un campo de minas.
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Junio 7th, 2009 a las 3:02
[...] albiceleste necesitaba resarcirse de la forma que fuera del desastre de La Paz, donde cayeron ante Bolivia por 6-1 hace poco más de dos meses. Lo consiguieron, al menos en lo que al resultado [...]
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