Si quedaba alguna duda de que la Premier League es actualmente un campeonato superior a la Liga española, esta noche ha terminado por disiparse. Lo que hemos podido presenciar en Anfield, gracias al espectáculo que nos han brindado los equipos del Liverpool y el Arsenal, no tiene nombre. Podemos buscarle cuántos adjetivos queramos para describir lo visto, pero terminará siendo una empresa inútil; no hay manera de definir el 4-4 de hoy ni en una palabra, ni en un titular, ni en un artículo completo.
La primera parte, que concluyó con los gunners arriba en el marcador gracias al primer tanto de Andrei Arshavin, fue de por sí muy vistosa y sensacional en resumidas cuentas. Pero es que lo sucedido en el complemento ha superado con creces a cualquier encuentro de fútbol que hayamos podido contemplar durante esta temporada, en los últimos cinco años, o puede que más.
El conjunto de Benítez comenzó a apretar desde que el colegiado hizo sonar el silbato, y en apenas cuatro minutos ya había igualado la contienda gracias a Fernando Torres, que remató con la cabeza de forma majestuosa un centro de Kuyt que no llegaba con la suficiente fuerza como para ser desviado desde el punto de penalti. La hinchada local llevaba en volandas a los suyos, comprendiendo a la perfección el momento en el que se encontraba el partido, convirtiéndose en un aporte más al siempre presente carácter luchador del Liverpool.
Y hablando de lucha, tenía que aparecer Yossi Benayoun por alguna parte. Lo hizo para anotar el segundo, dejándose la cara, el cuerpo y el alma con tal de que el balón traspasara la línea de gol, cosa que hizo a pesar del intento en vano de Fabianski por despejar el esférico.
A partir de ahí, llegó la locura a Anfield. La remontada ya era un hecho y la fiel afición de The Kop esperaba impaciente por una goleada, pero volvió a surgir el nombre de un ruso llamado Andrei. Si en el primer tanto del Arsenal, fue Mascherano el que cometió el error, esta vez le tocó a Arbeloa, que perdió el balón ante el ex del Zenit, para que este último batiera a Reina desde la frontal con un potente disparo cruzado. Y sólo tres minutos después, la conexión Fábregas-Nasri volvió a aparecer, como ya sucediera en el primero de los de Wenger, y le sirvió el tercero en bandeja al ruso, que aprovechó, esta vez, el fallo de Fabio Aurélio para volver a poner a los suyos por delante.
No había nada concluído. Aquello no era más que el principio del final. Tres minutos tardaron los del Mersey en volver a empatar el partido. Lo hizo, de nuevo, Torres, que recogió el cuero de espaldas en el interior del área y tardó apenas un segundo en crearse el espacio para darse la vuelta y mandar la redonda al fondo de la meta defendida por el cancerbero polaco.
Con los reds completamente volcados sobre el área rival, los londinenses anotaron el cuarto con un contragolpe perfectamente conducido por Walcott y finalizado por, quién si no, Arshavin. Era el minuto 90 y parecía que no había tiempo para más; en otro partido, porque en este sí que lo había. Benayoun consiguió la enésima igualada para delirio de los fanáticos locales, que aún seguían esperanzados con la posibilidad de que los suyos se llevaran los tres puntos, a pesar de que ya se cumplía el ‘93.
Howard Webb, sin duda el peor de todos los que pisaron el terreno de juego de Anfield en la noche de hoy, hizo sonar el pitido final cuando El Zhar se disponía a superar a su marcador en la banda izquierda. En un encuentro tan loco, tan emocionante, en el que se experimentan tantas y tan diferentes sensaciones, la mejor definición del mismo sólo podía llegar con un pequeño detalle, algo puntual. Y es que todos, absolutamente todos los que pudimos contemplar el espectáculo de hoy, sabemos que si al marroquí le hubieran dado unos segundos más para colgarla al área, la pelota habría acabado en el fondo del arco, por novena vez en noventa minutos.
Cosas Sencillas

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Abril 30th, 2009 a las 2:22
[...] un rival que no se parecía en absoluto al que pudimos ver ante el Villarreal en Londres o ante el Liverpool en Anfield. Tan sólo un triste disparo entre los tres palos efectuaron los gunners; cosa que se [...]
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