Ya lo dijo Belletti: “El Barça no es imparable”. Él mismo recibió una sonora ovación del Camp Nou cuando saltó al terreno de juego, a pesar del delicado momento en el que se encontraba el partido. El público azulgrana, ese que recordó durante algunos segundos, con la entrada del lateral brasileño, los mejores momentos del pasado reciente del Barça, no está acostumbrado a lo que sucedió esta noche.
Después de una larga temporada en la que todos -menos Espanyol, Getafe y Shaktar- los rivales que pasaron por la Ciudad Condal sucumbieron ante el poderío de los locales, el Chelsea de Hiddink consiguió desactivar por completo el juego de ataque de los de Guardiola. Y es que los catalanes apenas contaron con cuatro ocasiones a lo largo de todo el encuentro: dos de Eto’o, una en cada mitad, y las de Bojan y Hleb en los últimos minutos del choque.
La oportunidad, la única vez que los blues pisaron el área rival con cierto peligro, la tuvo Drogba. Valdés la sacó de forma magistral y destrozó de igual manera los planes del técnico holandés; defender con todo, absolutamente todo, y esperar el primer error del adversario.
Lo del Chelsea sigue dando pena. Uno que pensaba que con la llegada de Hiddink el equipo cambiaría en los momentos en los que se juega el todo por el todo. Pero no, ni por esas. Los de Londres siguen pareciéndose más a un conjunto pequeño -lo que son al fin y al cabo- y actúan como tal. En algunos momentos del partido, los azules (hoy de amarillo) acumulaban hasta nueve futbolistas dentro o al borde de su propia área, mientras Drogba esperaba impaciente esa ocasión que posteriormente le llegó y que desperdició.
Dicho todo esto, y destacando el magnífico juego de los ingleses en el plano defensivo, el Barça es el único culpable del empate sin goles de la noche de hoy. Lo es porque desperdició las cuatro que tuvo para adelantarse en el marcador. Si una de ellas hubiera entrado, el panorama sería bien distinto. De hecho, si el gol de Eto’o hubiera llegado, habría habido tiempo suficiente para aumentar la renta con la que los de Pep viajarían a la capital británica.
No fue así, las oportunidades se desperdiciaron y todo eso quedó en el campo, es agua pasada. Ahora hay que ir a Stamford Bridge, después del ‘clásico’ del Bernabeu, a disputar una batalla a vida o muerte. La desventaja es que el cuadro español se la jugará fuera de casa. No obstante, las ventajas que equilibran e incluso decantan la balanza son varias: en caso de empate con goles el Barça estará en la final, los nuestros son mejores que ellos y deben demostrarlo y, ante todo, el Chelsea necesita la victoria si quiere estar en Roma el próximo 27 de mayo.
Cosas Sencillas

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Abril 30th, 2009 a las 2:22
[...] día después de que el Chelsea se dejara la vida para detener al “imparable” Barcelona, Manchester United y Arsenal disputaron la segunda semifinal [...]
Abril 30th, 2009 a las 19:59
[...] del próximo sábado, que, según algunos, podría decidir el porvenir de la Liga. Tras el empate sin goles ante el Chelsea, en la Ciudad Condal ven el encuentro ante el conjunto merengue como una [...]
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